martes, 16 de septiembre de 2014

El arte de tropezar con la misma piedra

El otro día salí a hacer un recado al lado de casa. A la ida, crucé un paso de peatones, y al entrar en la acera de enfrente enganché el pié en una baldosa saliente y dí un traspiés. No fue nada, esa sacudida ridícula de cuerpo hacia delante, con pelos volando a lo conciertazo de heavy y sonrisa estúpida para afrontar las miradas de quién lo hubiera presenciado.

Llegué a mi destino, compré lo que necesitaba, olvidé el incidente y volví por la misma acera en sentido perpendicular al que había traído.

No me preguntéis cómo. Volví a quedarme enganchada en el mismo cochino saliente, y esta vez aterricé en el suelo, y me hice una rozadura en la rodilla estilo hostiazo de recreo.

Me sorprendí de lo tonta que había estado.

Pero es mi historia. Soy especialista en darme calamonazos contra las mismas paredes, en descubrir moratones o bultos de golpes en cualquier parte del cuerpo y no saber ni  cómo me los he hecho.

Hoy me he levantado con cara de lunes, y éso que es martes. Y llevo toda la mañana limpiando la casa, a ver si el orden me amuebla la cabeza, pensando en cómo tropiezo sin aprender. Supongo que sólo es miedo de que sigan apareciendo baldosas salientes y yo siga teniendo que percibirlas a base de tropezarme con ellas, porque todo lo que estoy haciendo ya lo he hecho antes. Vuelvo a buscar trabajo, vuelvo a intentar ser solvente y vuelvo a pensar qué más puedo hacer para hacer frente a las consecuencias de mis errores del pasado, que ahora dan menos miedo porque están pasando de temores a perjuicios materiales –y es mejor tener un problema que saber que vas a tener un problema-. Y vuelvo a intentarlo en una relación que pinta bien, o éso creo y me dice la gente.

Y me pregunto si esta vez voy a ser capaz de cambiarlo todo. O si me voy a seguir echando las rodillas abajo a base de tortazos ridículos en la calle.


Al menos sé levantarme sonriendo estúpidamente. Éso sí que lo he aprendido.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La lista de Gato

No es exactamente como la de Chinl... Schill... Sinch... no es como la de la peli ésa de los judíos. Que a los de esa lista los apuntaban para salvarlos. En la lista de Gato los que hay apuntados lo están para darles un calamonazo en to el colodrillo, porque se lo han ganado a pulso.

Pero... ¿Por qué esa lista? ¿Por qué ahora? Pues porque el mundo da vueltas en redondo, que decía Úrsula Iguarán, y cuando menos te lo esperas tienes noticias de aquel por quien no preguntas desde hace años.

Resultó que mi hermano Fafo vino a verme a Madrid, para sacarme de mi embrutecimiento llevándome a exposiciones de arte y sucedáneos - y para inflarme a vino, no todo iba a ser tan elegante-, y quedó con una amiga suya que vive aquí en Madrid.

Esa amiga vivió unos años en Granada, y curiosamente coincidió en un trabajo de unos meses con mi primer ex. Bueno, coincidió en más de una cosa, porque medio se liaron -poniéndole con ello unos cuernecicos la mar de graciosos a la que, si no me equivoco, acaba de ser la madre de su bebé (niño o niña, yo qué sé...)-.

Pero lo grande no es que me encontrase yo con esa chica -muy guapa, por cierto- y supiera del tonto l'haba aquel años después. Lo grande es que el tonto l'haba le dijo a esa chica que Gato había sido el amor de su vida, y que la había perdido porque se había portado muy mal.

Vale. Te estás liando con una tía, intentando echarle valor para dejar a otra de la que no estás enamorado -y a la que has acabado haciéndole un niño, toma castaña-... ¿Y te pones a hablarle de una ex calificándola del "amor de tu vida"? Ni muy listo, ni muy delicado. Pero punto dos... ¿En qué universo paralelo se trata durante años con la punta del pie al amor de la vida de uno? Porque chico, no tiene ningún sentido que todo aquello fuera amor...

El caso es que no es la primera noticia que tengo de tío que ha estado conmigo, me ha tratado fatal o me ha roto el corazón, y después ha lamentado durante años haberme perdido. Que tengo en la lista cinco -contando algún tontaina de corta duración-. Y yo me pregunto... ¿Es que sólo me voy a liar con gilipollas toda mi vida?

Al final mi medre va a tener razón, y va a ser que tengo muy mal ojo. Y aunque estoy haciendo un gran esfuerzo, algo me dice que esa lista no está terminada.

Por si acaso, para disuadirme a mí misma de volver a caer en serio con ningún imbécil que me vaya a tratar mal, estoy por bordar la Lista de los Gilipollas con hilo dorado y ponérmela con imanes en la nevera. Igual tiene un doble efecto disuasorio: para que no me enganche con gilipollas nuevos y para que no me líe a bocaos con el fuet.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Epifanía

Las verdades más profundas sobre tí mismo te llegan de la manera más estúpida. A mí me pasó abriendo la puerta del armario del desayuno.

Pero ahí estaba mi verdad. Algo que justo en aquel momento, con  mis legañas de recién levantada, no recordaba haber hecho, me dio una bofetada de felicidad instantánea y me descubrí una sonrisa de las que duele en la cara y todo. Como que los músculos de las mejillas no están acostumbrados a ese estiramiento del moflete hacia atrás, y menos con el entumecimiento post despertar.

¿Qué podía arrancarme semejante sonrisa recién levantada? Y conste que desistí del mal humor matutino hace tiempo y decidí que no iba a despertarme enfadada. Pero de ahí a sonreír... ojo, hay un trecho.

Pues os diré qué fue. Fueron.

Rosquillas.

El día anterior había comprado con hambre. Todo el mundo lo sabe, no hay que ir a comprar con hambre porque entonces compras patatas fritas, mardalenas, cheetos, bombones, helado, queso untable, donuts y toda la mierda engordosa que una debe evitar tener como fondo de nevera si no quiere acabar como la madre de Gilbert Grape.

Pero yo compré con hambre, y compré rosquillas, y al día siguiente al despertarme no me acordaba, pero las rosquillas estaban ahí y me hicieron profundamente feliz. Y aquí vino la epifanía... puede que no me convierta en una vieja rodeada de gatos -que a veces intento mentalizarme y visualizarme para aceptar ese futuro probable-... pero está clarísimo que voy a ser una vieja gorda.

¡¡La comida me da felicidad!! Que yo soy como Esaú, que quedó como el tonto de la historia, pero que si a mí me ofrecen un plato de lentejas un día con hambre... a tomar por culo todo.

Y he aquí una de esas verdades que llegan a tu vida para no marcharse, sin necesidad de bola de cristal ni nada de éso. Soy una gorda, ahora de corazón, y físicamente en potencia... pero seré una gorda completa en acto con el devenir de los años.

Y digo ésto y añado que, desde la epifanía de las rosquillas, han entrado en mi despensa tres paquetes galletas príncipe y voy por la mitad del segundo panetone. A dos de diciembre.

ALERTA ROJA.


sábado, 12 de octubre de 2013

Con estas manitas...

Ya sé que estoy perdida para la blogosfera. Mucho. Lastimica de blogs que se mueren como mueren las neuronas, la capacidad de sorpresa o las ganas de sentar cátedra con filosofías de poca monta.

Yo tengo miles de excusas. Pero ponerlas es inútil, y cansado... vamos, que total, pa qué. A veces se me ocurren posts brillantes pero ésto es como los sueños... si no los vomito tal cual, los olvido.

Afortunadamente hay alguien nuevo en mi vida que a fuerza de estar ha ganado entidad, me ha dado tiempo a hacerle fotos y os lo voy a presentar. Hasta hace menos de una semana era una esquina de mierda (aspiradoras rotas, lámparas antiguas). Pero así como un escultor ve una roca y adivina qué escultura espera dentro a ser traída a la luz, yo vi la aspiradora de cuando Franco era corneta y supe que dentro vivía Nono:


Tiene su punto timidín, pero con los amigos se abre. Tiene un gran corazón en su interior.


Le ha traído una flor a su nueva dueña, que cumple años esta semana (y cada día está más buena, qué cosas):

 Y su corazón es una lámpara halógena para crear un ambiente cálido. Cuando quieras que Nono te escuche, aumenta su nivel de empatía al máximo y podrás contarle cualquier cosa...


Y ya está.

Moraleja 1: No lo tires!! Aún puede servir!!!
Moraleja 2: No te hagas tu primera manicura en la vida justo antes de que te dé un ataque de creatividad. Descuajaringar electrodomésticos - a los que se les puede hacer la prueba del carbono 14 para datarlos- estropea la laca de uñas.
Moraleja 3: Si estás triste, juega, rompe, reinventa, crea. No he encontrado medicina mejor para la gravedad que nos rodea en todo lo que hacemos. Me falta un tris para comprarme un juego de plastilina, no te digo más, que es más barato que el psicólogo, dónde va a parar...

Por cierto, Nono es su nombre de fábrica, que Nu ya le pondrá el nombre que ella quiera. Pero en la factoría queríamos rendir homenaje al robot de Telémaco...



Esteeee... ahora que lo revisito... Fíjate que veo que Ulises tiene un buen polvo. O varios. Vaya perfil griego, cómo le queda ese traje espacial...!!

martes, 21 de mayo de 2013

El año de la rata

Sí, ya lo sé, que ha terminado el del dragón y ahora estamos en el de la serpiente. Pero todo tiene su por qué...

Resulta que este año he pagado facturas de gas que ha sido un tormento. Lo peor era el drama cuando lo contaba, que era como hablar de cerdocabrón: pero que cómo puede ser que gastes éso, que yo no pago tanto y tengo la calefacción todo el día puesta, que a ver si es la caldera, que a ver si el termostato, que a ver si te están robando el gas los vecinos...

Total, que he hecho revisar la caldera. Tres veces. Todo correcto, y la única pista me la dio el último fontanero...

- Tienes un contador de cuando Franco era corneta, bonita. Seguramente te irá mal. Además tiene los tubos de plomo, que éso no es reglamentario, y te lo tenían que haber cambiado, y bla bla bla...

Así que llamé a la compañía del gas de nuevo para que me mirasen el contador. Después de distintas inspecciones que cobran religiosamente, los muy cabrones ven un contador que no cumple normativa y que es su responsabilidad cambiar... pero de éso no dicen ni pío.

Y mientras me llamaban para venir me asaltaron las dudas: si el contador va mal, ¿a santo de qué me lo van a decir ellos? ¿Con todo lo que me han cobrado?

Así que me enteré de que Industria tiene subcontratado un laboratorio para calibrar (por supuesto, previo pago del usuario) los contadores de gas, y allí que fui a solicitar que mirasen el de casa, soñando con una reclamación de facturas a Hipertrola (soñar con reclamar facturas es como lo de la bonoloto, pero en pequeñico. Me estoy volviendo pobre hasta para soñar...)

Pues hoy han venido y me han dicho que mi contador... de puta madre. Y yo he dicho que muy bien todo, y que a tomar por culo, que me mudo.

Así que me voy a buscar una casa pequeña en el centro (sobrevivireeeeeeeé, buscaré un hogaaaaaaar, entre los escooombrooooooos, de mi soledaaaaaat!!), para que todos los cabrones de mis amigos no me digan que vivo muy lejos, para no necesitar compañeros de piso y para poder volver a gatas cuando me emborrache los fines de semana. Que están los taxis muy caros.

Para un gato este es el año de la rata. Porque entre la fianza, la comisión, la mudanza y el coño de la Bernarda no va a tener ni un euro que gastar... así que va a pasar el resto de 2013 siendo una rata. Y celebrando que se muda por decimoctava vez. Sin hipérbole.


Que después del doce faltan seis y ya llegáis...

En fin... renunciaré a los arbolitos y al entorno bucólico... pero una cocina de cuatro fuegos es condición sine qua non. A ver si os creéis que este culo se mantiene del aire...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Trastero digital


Una cuenta de correo es un trastero digital. Si no haces limpieza periódica, o cuando haces cambios en la casa, se te quedan trastos almacenados.

Un blog también, pero de algún modo, al publicar un post eres algo más consciente de lo que pones (nunca tanto como creemos, pero algo más que en nuestros correos particulares, seguro).

El caso es que a veces, subes al trastero a buscar algo que te hace falta, y cuando tiras de una caja en la estantería, te caen otras tres sobre la cabeza. Si fuiste diligente y cerraste las cajas adecuadamente, al menos su contenido no caerá indiscriminadamente, dejándote el suelo lleno de cosas viejas cuya visión puede afectarte. Éso puede pasarte si lees una cadena de e-mails sin el suficiente tiempo para haber superado lo que dijiste y lo que te fue dicho.

También puede ser que te topes con una caja. Y reconozcas desde fuera lo que contiene y en tu cerebro brille un fogonazo de sorpresa y curiosidad. Vamos, que te digas a tí mismo "¿Hostiá, pero ésto estaba aquí? ¡¡A verlo...!!" y que con la nueva perspectiva, habiendo superado lo que dijiste y lo que te fue dicho, leas de nuevo lo que te hizo palpitar y teclear como una posesa en su momento.

Entonces se mezclan otras emociones. Qué risa. Qué enfadada y qué loca estaba. Y él... pobre imbécil, no se encontraba el culo con un mapa. Lo mismo ponía barreras que pedía perdón y en ninguno de los casos sabía por qué coño lo hacía, ni qué debía hacer. Así que sabiendo más de lo que sabía entonces me entran ganas de escribir de nuevo a aquél pobre muchacho que se comió toda mi bravura y preguntarle qué tal en Londres, cómo le trata la vida... y que, por cierto, esteeee... que disculpe la caña que le metí en su momento. La merecía, sí; pero hoy lo hubiera hecho de otra manera.

Alternativamente cruzaba correos con Perli. Tenemos correos juntas de todas las épocas, y éso mola.

Hay cadenas de mails posteriores que tampoco he eliminado. No sé si necesitaré volver a leerlos, si me reiré como he hecho con los de Potemkin, si veré con claridad lo que aprendí de esa situación y lo que he ganado con el tiempo.

Sé que mis desván tienen muuuchas muchísimas cosas. De momento no voy a hacer limpieza... no lo necesito. Sé que me hago vieja porque el pasado está dejando de contar (siempre y cuando no me condiciona materialmente, que no todo el monte es orégano...). Pero en mi vida personal... pasado y futuro quedan cada vez más relegados a un segundo plano.

Y en el presente soy más comedida. Si digo " te quiero" añado después "un poco. Pequeño..." y lo acompaño de un gesto dejando un centímetro de hueco para el sentimiento entre el índice y el pulgar, y nos descojonamos. Menos impulso, más reflexión, menos coñas marineras de amores para siempre y vidas planificadas. Hoy estás, mañana no sabemos, trátame bien, que te trataré bien en prenda y hasta aquí podemos leer. Mi vida es complicada, no te prometo nada, y mis problemas son míos, no te metas, y no temas: no cuento contigo sino como amigo.

Y es lo más parecido a la felicidad que he vivido.

Qué coño... creo que soy feliz.

Aprovecho para saludar a mi familia y amigos desde aquí (me leerán tres en total, gracias por culpa del reader, pero yo saludo a muchos). Gracias por estar ahí siempre, campeones. Séis lo mejor de mi vida.

domingo, 29 de julio de 2012

Loca

Siempre he hecho menos ejercicio del que debía, pero últimamente, aunque sea sólo en los fines de semana, intento subirme a la elíptica y hacerme una horita a buen ritmo, para desfogar. Puse la máquina en la terraza cerrada que da a la piscina y allí me pongo frente a la ventana abierta, con mi MP3, a correr y cantar.

Los niños de la piscina siempre me miran y se ríen. Ayer, uno de ellos me miraba sonriendo e imitó con los brazos mi movimiento con las barras de la elíptica. Me hizo reír y le saludé ondeando la mano.

Pero no acabó ahí. Ayer estaban especialmente pendientes. Tres padres, cuatro o cinco niños. De cuando en cuando me miraban, pasaban por debajo, se quedaban mirando y salían corriendo descojonados. Al final, el morenillo que me había imitado con los brazos me gritó algo. Me quité el auricular derecho mientras seguía corriendo.

- ¿QUÉH?

- QUE EN QUÉ IDIOMA HABLAS!! -y se descojonaba.

Coño, como si no estuviera claro. Entre jadeos de la bici canto cosas como SACHA BIURIFUL DEIII!!! o  EBRI BARIS GONA LOF TUDEI, GONA LOF TUDEI, GONA LOF TUDEI, ENIGÜEI YU GUONCHU,  ENIGÜEI YUF GOTCHU, LOF LOF MI, LOF LOF MI, LOF LOOOF!!

- CANTO EN INGLAH!!

Pues parece que se me oye más de lo que yo pensaba. Genial, me he convertido en la puta loca del primero hache.

Podría ser peor. Podría meter en mi MP3 este hallazgo y cantarlo. Os lo regalo. Feliz domingo tu ebribari.