lunes, 16 de octubre de 2006

Buen provecho

Se arrancó el corazón y lo puso encima de la tabla de corte. Lo despiezó en dados mientras se hacía el sofrito de ajo y cebolla, y al echarlo sobre el aceite hirviendo, éste le salpicó manos y brazos.

Con la pala de madera le iba dando vueltas, añadiendo la sal a pellizcos por intuición, oliendo los botes de especias y añadiendo según le parecía pimienta, tomillo, romero, comino... Añadió vino blanco hasta cubrir en su mayoría los pedazos y lo hizo cocer, hasta trabar la salsa.

Cuando él llegó, la mesa estaba puesta y el pan recién sacado del horno.

- Está bien, sólo que la carne es un poco dura.
- La he tenido un buen rato, pero claro, es carne de corazón.
- Pues quedaría mejor con otra carne.
- Bueno, es que quería cocinarte el mío.
- No tenías que molestarte mujer. Habértelo quedado tú, total, mejor provecho hubieras hecho con él.

Ella miró los pedazos pringosos de salsa y guardó silencio. Probablemente, él tenía razón.

7 comentarios:

neblina dijo...

ay... a mi el corazón se me ha quedado pasita con este cuento...

uy! pero si no tengo, yo lo hice a la riojana.

Perlita de Huelga dijo...

Hija mía... no tengo palabras.

Zagloso dijo...

Un cínico diría que es mucho mejor el hígado: sabe mejor encebollado y además se regenera. Pero ya le digo, un cínico.

Gato dijo...

Eeeeeeeerrr... El pelo crece, enseguida vuelvo a ser la misma.

lorzagirl dijo...

Qué penita.
Jo.

Mary Chirla dijo...

snif¡

Gato dijo...

Ya está, era un cuento, no os preocupéis... Hale, ya he actualizado. Procuraré no volver a escribir nada triste, que hay que ver cómo os ponéis...