martes, 18 de septiembre de 2007

Las minas de Moria

Llorençet es nuestro chico de los recados. Tiene sesenta y pico de años, pero sigue siendo un chaval. Chiquitín, canoso y con calva de cura. Es un tío moderno, estudia en la universidad, hace teatro e interpreta a personajes de Samuel Beckett. Pero detrás de toda esa modernez a veces emergen rugidos ancestrales de su interior. Porque cuando el tío estornuda -os juro que parece que se va a invertir como un calcetín- es como cuando oyes al demonio aquel de las minas de Moria de El Señor de los Anillos. Su estornudo sobresalta a toda la oficina, nos hace saltar de la silla, perdemos un par de tonos de audición y le disculpamos pensando que es una fuerza que proviene de otra edad del mundo.

Y ya estáis puestos en antecedentes.

Llorenç está a mi lado, y esta mañana debía de picarle la nariz, que no es nada raro…

- ATTCHUUUUUAAAAAAA!!!!
- ¡JODER! Que diga, salud. Madre mía, Llorenç, a veces te superas a ti mismo.
- Gracias…
- …
- Es por ésto que me tuve que quitar el peluquín… Cada vez que estornudaba salía disparado…

10 comentarios:

Pigmalión dijo...

¡Dios mío! tienes al maestro Obi Wan Kenobi reencarnado en la oficina!

Tanta sabiduría no cabía bajo un peluquín.

querida_enemiga dijo...

Grandioso. Sin tu permiso le he leído tu post en voz alta a mi compañero. Nos hemos "descollonit".

No me mandes a la SGAE, apiádate. Por Llorencet.

Tako dijo...

"El chico de los recados"

Dese luego la iamgen mental que tenía era otra :-)

E. Martin dijo...

Pregúntale si de joven veía los dibujos animados de Pepe Pótamo, porque ése si que le puede echar a la ESGAE encima por haberle copiado su hipoaullido huracanado.

Marduk dijo...

Genial. Jajaja.

Samsara dijo...

Jajaja gracias por haber hecho que sonriera hoy un poquito.

Salu2

Antígona dijo...

En fin, yo, como Samsara, te agradezco esta primera carcajada del día, que estoy de curro que pa'qué.

Los estornudos de este hombre me temo que no son sólo un peligro para su propio peluquín, sino para todo el de aquel que le rodee. Me imagino volando por un centro de la tercera edad todo un arsenal de peluquines de formas y colores variopintos, o a un montón de abueletes llevándose las manos a la cabeza cada vez que le vean frotarse la nariz. Ay, que me entra de nuevo la risa tonta...

¡Un beso, niña!

Jezabel dijo...

O_O

Perlita de Huelga dijo...

juas!

Gato dijo...

Queridos todos: el mérito fue de Llorençet. Pero me alegro de vuestra risa.