viernes, 30 de junio de 2006

El gato pródigo


He llevado una vida de disipación y desenfreno... he malgastado mi hacienda viviendo como una libertina, trabajando, estresándome hasta límites indecentes... quiero volver al blog, volveré y les diré a todos "Abba bloggers, he pecado contra el cielo y contra vosotros, no merezco ser llamada gato vuestro...".

Ahora viene lo de que me dáis ropa nueva que te cagas y me hacéis una fiesta con un cabrito y todo eso.

¿Qué puedo contar? Desde la última vez que posteé (ya ni me acuerdo) se me han lesionado dos jefes de cocina para toda la temporada, he montado cinco cursos entre socorristas, mantenimiento de piscinas y manipuladores de alimentos, me he sacado un certificado digital y he convertido a mi empresa en entidad organizadora con la bendita Fundación Tripartita, cuya plataforma te dice un día sí y otro también:
"Se ha producido un ERROR en la aplicación, debido a tareas de actualización y mantenimiento.
Inténtelo de nuevo en unos minutos.Disculpe las molestias."
Otro gallo cantaría si eso fuese verdad.

He preparado y auditado las revisiones de instalación de prevención de riesgos de dos hoteles. He aprendido como funciona un sistema de agua sanitaria caliente, qué es y como funciona un intercambiador de placas, qué es un ionizador de agua y no sé cuantos trastos más. Estoy haciendo un curso de prevención de legionelosis y nos hicieron una visita por las torres de refrigeración del Corte Ingrés (sorteando gúguel), que sobredimensiona siempre sus instalaciones porque le sobra la pasta. Prohíben hacer fotos (para que no se vea el malgasto, supongo). He ido de extra de camarera a una comunión de castrojos (el JBcola, JBcola sin cafeína y el Vodka naranja merecen su propio post), a la casa del dueño del Corionel Trapiocca (de nuevo evitando gúguel) que es un tío con mucha pasta y un gusto nefasto por el arte, y al Círculo miaullorquín, club social de la isla, casposo y nazi allá dónde los haya (de after tararearon las primeras notas del "Cara al sol"), lugar en el que los besos se dan al aire y las caras ni se rozan. Por cierto que algo de justicia se hizo en el Círculo: Gato 2, la mari1. Se joda. Me he montado en un autobús con alas para cambiarme de isla y preparar y pasar una inspección de sanidad en cocina. El inspector Masca merece también su propio post. Y los ingleses borrachos del hotel, con intervención policial incluida, también. He firmado una autorización para hacerme una punción tiroidea y me he arrepentido mientras me la hacían un par de histéricas. También esto merece su post. Y he hecho un intento fracasado de destetar forzosamente a los hijos de Akira (mira que insulto. El veterinario los llamó bergantes, que es más fino). Son unos mamones que le estan sorbiendo la vida. Egoístas.

Tengo complejo de bombero: me dedico a apagar fuegos. De calor y de sustos pierdo kilos (mi amiga Gurú me dijo hace un par de días que estaba más delgada), y ésta es una de las razones por las que yo no hago operación bikini. Con un poco de estrés me quedo flaca; con la consistencia de un flan, pero flaca.

¿Intuís por qué me mola tanto ese rollo de la evaluación del desempeño? Me mola porque.... si se hiciera en mi empresa...UN GATO COBRARÍA UNA PASTA.

6 comentarios:

Zagloso dijo...

Oh, Gato, la alegría que produce su presencia es sólo proporcional a la inquietud creada por su larga ausencia.

Jo, sólo de leer lo que cuentas me has estresado.

Perlita de Huelga dijo...

Gato, Gato, Gato... abandonados nos tienes.... ¿Y como es que te ha dado por escribirnos ahora? ¿Has dejado el trabajo?

Be dijo...

Gatooo! Te he echado de menos!

Qué bien que has vuelto.

Anómalo dijo...

Mein gott--

Mary Chirla dijo...

My dear has vuelto¡¡¡ tu hiperactividad me asombra y admira ¿tienes un par de clones de Gato? Me alegro de volver a disfrutar de tu presencia gatuna y tus post reales y surrealistas like la vida misma.

Gato dijo...

Gracias a todos por echarme de menos... Yo me he echado de menos también. Que vivo sin vivir en mí...