martes, 23 de mayo de 2006

La mari

La mari no es la Mary, no os confundáis. La mari es una horrible mujer a la que lamentablemente voy a tener que ver bastante todo este verano. Es una mujer que hace "extras" como Jota y yo, los fines de semana, en bodas, comuniones y otras galas.

Os la voy a describir con toda la crueldad de que soy capaz y luego os explicaré por qué. La mari es una mujer de unos cuarenta y pocos años, estatura media tirando a baja, con el tipo y la pose de David el Gnomo. Sí, porque Lisa la Gnomo ya es favorecerla. Camina como un orangután: hombros caídos, cabeza adelantada, moviendo los brazos por debajo del culo como si fuera la hija Terminator. Su cara es tan vulgar que lo único que recuerdo de ella es que tiene la nariz como Poli Díaz. Se sujeta el pelo con una pinza, y el pelo le cae apelmazado; y se mueve por la gracilidad de sus movimientos como el moco de un pavo. Su risa sonora te transporta a los documentales de focas de la 2. Su mostacho también. El timbre de voz de Aída es una canción de María Callas, al lado de los gritos de esta mujer. Tiene la facultad de provocarme ese ligero vahído que precede a la naúsea y mantenerme en ese estado durante horas. Las que esté con ella trabajando. El sábado pasado, siete horas y quince minutos.

Es una zorra envidiosa y pisacabezas. Jamás se equivoca y siente que tiene la autoridad, el conocimiento y la experiencia suficiente para criticar a todo el mundo y no dejar títere con cabeza. Suelta frases a voz en grito y las acompaña de una risa corta y embrutecida, probablemente a sabiendas de que si no se ríe ella no se va a reir ni dios. Por ejemplo dice: "LOS JÓVENES JE CREEN MUCHO, PERO NO TRABAJAN COMO LOS MAYORES, ¡¡¡¡JEJEJEI!!!!"

Su marido ponía los cuchillos de postre. Yo le pregunté a él si las cucharas de postre se ponían del mismo lado que los cuchillos o al contrario. Me contestó que al contrario.

Eran 150 invitados más 30 niños. Cuando me quedaban dos mesas por poner, Paco (el que nos "contrata"-es un decir-) dice que las cucharitas son al contrario. Entonces la mari grita:

-¡¡LAH CUCHARITAH NO JE PONEN AJÍN, JON AL REVÉH!!
- Ahora las cambiaré.
-¡¡¡E QUE LAH CUCHARITAH JE PONEN CON EL RABO PAL OTRO LAO!!!
- Mira, es que no lo sabía, y resulta que le he preguntado a tu marido y he hecho lo que él me ha indicado.
-¡¡¡PUEH TENÍAH QUE JABERLO, POLLA!!!
Gato... tranquila... mira que a ésta te la vas a encontrar mucho... tran...qui...la. Pero nos separaba un poco de cesped y un par de nubes de mosquitos y la muy zorra repetía de cuando en cuando: "LAH CUCHARILLAH JON CON EL RABO A LA DERECHA. EJO HAY QUE JABERLO. AJÍ NO JON". GGRRRRRR!!!

Luego colocábamos las servilletas. Era simple, se doblaban los dos picos hacia el interior y se ponían como conos, levantadas en los platos.

- ¡LAH EHTÁH PONIENDO MAL, AJÍ NO JON LAH JERVILLETAH!
- ¿No? ¿Cómo son?
- ¡¡PO AJÍN, CON ER PICO LEVANTAO!!

Cogió una servilleta, dobló los dos picos hacia dentro, la puso como un cono sobre el plato... ¡¡os juro que EXACTAMENTE IGUAL QUE YO LA HABÍA COLOCADO!! ¡¡IGUAL QUE EL RESTO DE LAS SERVILLETAS DE LA MESA!! La miré con cara de incomprensión mosqueada (a ver si os imagináis esa cara) y entonces ella contestó:

-BUENO, DA IGUÁ...¡¡JI LAH VA A TIRÁ ER VIENTO!! ¡¡¡¡JEJEJEI!!!!

Un día en una cena de abogados alemanes, en un sitio superpijo de la muerte, una chica alemana me preguntó por el servicio. Yo no lo sabía porque era mi primera vez allí y entonces la mari, que pasaba, le gritó (como si el castellano gritado fuera más inteligible para la alemana)

- ¡¡¡VEN CONMIGO, QUE YO TE LLEVO!!!

Como quiera que la alemana no la entendió y se la quedó mirando, aquella alargó su mano (otra vez grácil) y le hizo señas hacia abajo "VEN, VEN". La alemana alargó tímidamente su brazo y entonces, la cachobestia, describió un arco en el aire para posar su manaza sobre el brazo de la chica, y agarrarlo de tal manera que al contacto sonó una palmada. Mientras la arrastraba, os juro que ví a la alemana con cara de susto y tropezando con sus tacones. Me dí media vuelta mirando al suelo mientras negaba con la cabeza y mi pensamiento afloró a los labios. "Qué bruta. ¡PERO QUÉ BRUTA QUE ES!" . Y me tropecé con la mirada del gitano -que habían contratado para tocar la guitarra durante la cena- y se estaba muriendo de la risa.

No puedo con ella. Me traerá problemas.
Lo sé.

7 comentarios:

Zagloso dijo...

Me ha encantado la descripción destructiva de la sujeta. Hay que albergar mucho odio para denigrar tanto a una persona. Me encanta.

En todo caso tienes dos opciones: la violenta o la pasota. O le pegas un buen bufido una vez de forma que te quedes a gusto para una buena temporada o respiras hondo y ejerces el autocontrol. Yo una vez opté por el autocontrol con una de 40 y pico y tuve que aguantarme año y pico... Lo malo es que a mí esa me caía bien.

Gato dijo...

Ay Zagloso, me toca hacer de pasota; mantenerla a raya con estilo. Si no, voy a poner en un aprieto a Paco para darnos trabajos extra (y oye, a veces nos han salvado de los números rojos). Y te advierto que mi descripción no hace esperpento: ¡¡ESTA TÍA ES ASÍ, TE LO JURO!!

Supongo que algún día tendré que decirle, con una sonrisa llena de serenidad, que no importa que me hable porque no pienso discutir con ella...

Y lo tuyo... ¿monotrema con síndrome de Estocolmo?

Zagloso dijo...

No era síndrome de estocolmo. Pero ella tenía una posición laboral y cuando yo llegué, por cambios del gran jefe y de la posición de la empresa, colisionábamos bastante. Éramos capaces de trabajar juntos civilizadamente, pero había frecuentes fricciones. Creo que me odiaba y ahora que ella ya no está me odia más y con más motivo, me temo.

Perlita de Huelga dijo...

Yo no puedo con mi vecina del 3º. Es cotilla hasta morir y se poone en mi puerta para hablar con la vecina de enfrente y criticar a toda la escalera. Últimamente sule gritar en la puerta que algunos no tenemos sentido del humor. Lo dice porque un día volvía del curro con naúseas y la tía comenzó a hablarme-gritarme, hasta que le dije: "Lo siento, me encuentro muy mal". Treinta segundos después vomitaba en mi water.
Y por eso yo no tengo sentido del humor, porque se asuta cuando salgo de caasa mientras ella está en el descansillo hablando de que algunos no nos preocupamos por ella. Cuando me vio salir me dijo: "Qué susto me has dado, eres tan grande!!!!". Hijadeputa, y tú un hobbit, ¿no te jode?

Mary Chirla dijo...

Ajajaja yo me meo con vosotros (qué fina soy, parezco del mismitico Versalles). Yo tuve un jefe en la sección de textil niños de unos conocidos grandes almacenes que era lo puto peor. El tío tenía la misma cara que si metes a coco de barrio sésamo en una termomix y le pones el cerebro lobotomizado de Loli Álvarez. Estaba todo el día con una sonrisa condescendiente y bobalicona diciéndome ¿Lo entiendes bonica? ante instrucciones tan simples como vé a por bolsas. PUES CLARO QUE LO ENTIENDO, gilipollas. Luego empezaba con la pistolica de los precios "Esto es peligroso llevárselo a los ojos,lo entiendes bonica??? AAAAHHHGG, lo que menos soporto de este mundo es que me insinúen que parezco borderline. Una es una intelectual de altas miras y aspirante al Pulitzer de aquí a nada. Duré 15 días en esa sección y volví con mi querido jefe de librería, que me decía "pescaera" y me chillaba a gusto cuando estaba obcecado, como cualquier persona normal y decente. Nunca me sonrió con cara de mata de habas pasada de tripis para preguntarme si entendía lo que era una tarjeta de crédito. Un primor, pero por mí se pueden meter el triángulo por el culo, como bien decía un (aún)jefe de sección del susodicho sacadineros.

Gato dijo...

Zagloso, que decidieran prescindir de ella no es culpa tuya, me temo... Supongo que te cargaron el trabajo sucio de ponerle límites o barreras cambiando el modo de hacer las cosas contigo. Es sucio pero habitual en una empresa. Que trabajen los romanos que tienen el pecho de lata...


Perlita, no te disculpes... Pótale en la cabeza la próxima vez. Para que te llame alta con sentimiento.

Los de los recursos humanos de esos grandes almacenes, Mary Chirla,(me juego el cuello con cuáles son) es que no tiene nombre. Hay más jefes que indios, para controlar y fomentar competitividad... son horribles.

Anónimo dijo...

Detallada descripción. Me ha encantado. He llegado aquí a partir de un post con el mismo titulo que había en mi blog -pero escrito por un invitado- Saluditos y a seguir a sí, te incluyo en mis blogs visitados.

Gracias