lunes, 7 de diciembre de 2009

Saturnismo

No sé por qué esta enfermedad me parece tan evocadora. Desde que tuve que formarme en prevención de riesgos y estudié casos como éste, me resulta magnética.

Puede que sea la denominación, la referencia que lo mismo nos lleva a un planeta con anillos que a un gigante parricida.

Probablemente sea riqueza del plomo como figura poética, por su pesadez y su negrura, y porque, según el hijo de una costurera, sabe a dulce. Su madre usaba moneditas de plomo para poner en el falso de los vestidos, para forzar la caida de la tela, así que él se los robaba y se los metía en la boca.

Dulce, negro, pesado, produce daños neuronales irreversibles, alucinaciones y agresividad.

En días como hoy, con el cielo plomizo, sé que lo que me moja el pelo es lluvia plúmbea... y éso lo explica todo.

3 comentarios:

Antígona dijo...

Las últimas investigaciones dicen, por lo visto, que el propio Beethoven murió de saturnismo: los peces del Danubio, que le encantaban, contenían demasiado plomo.

¿Y no tenía fama Beethoven de hacer sufrir a sus semejantes con su carácter absolutamente insufrible (o su mala hostia, por decirlo a lo bruto)?

Por dios, cúbrete de esa lluvia plúmbea con tres paraguas si hace falta, Gato. Que te queremos lúcida y divertida.

En cualquier caso, lo que tu post demuestra es que tus conexiones neuronales funcionan a las mil maravillas. Poética e ingeniosamente. Así que puede que aún tenga solución lo tuyo :P

Un beso!

Gemma dijo...

¿Hay trabajadores que se comen a sus hijos?
Oh, cielos...
Arriba ese ánimo, muchacha!

Gato dijo...

Antígona, creo que lo que tengo es exceso de conexiones neuronales, :D. A veces me sorprende que me considereis divertida... pero gracias.

¡¡Gemma, joder, espero que no!! pero Saturno debió de quedarse saciado,el tío...