miércoles, 4 de julio de 2007

Un gato y los aviones

Es una mala combinación. Gato + Avión = Caos irremediable.

Sí, ya lo sé, puede que mi impuntualidad crónica pueda influir.

Sí, también incide el hecho de que sea una güevona y deje lo de hacer la maleta siempre para el último momento.

Sí, viajar con tacones es una buena estrategia cuando quieres estar mona, pero muy mala si tienes que correr.

Podría seguir, pero mejor vamos al grano ¿no?


Caso 1: "Por los putos pelos"

Aquella vez nos despertamos -entonces vivía con Jota- un pelín tarde. Un gato se incorporó como con un resorte en la cama. Dijo "¡Hostiá, el avión!" y después miró su reloj bizqueando (es miope y se acuesta sin gafas). Cuando las legañas le permitieron intuir la hora dijo "Imposible". Eran las 06:45. La hora de despegue era a las 07:05. La casa donde vivíamos entonces, estaba a 15 minutos del aeropuerto. Y llevaba una maleta que era como el baúl de la Piquer con ruedas. Es que era navidad y esa navidad llevé regalos para toda la familia. Y los de Chershire somos muchos.

Jota condujo con las lágrimas saltadas, y un gato corrió, se coló en el mostrador de facturación de Air Europa y dijo "Llego tarde para el vuelo a Granada". La chica de facturación dijo "Tarde no; tardísimo. Intenta llegar a la puerta X, pasando la maleta por el control. Suerte".

Un gato volvió a correr y se fue al control. "Perdón, perdón, disculpen, mi avión sale ya, uish, ¿le he hecho daño cuando le he triturado el pié con mi maletón? disculpeadiós, perdón". Subir la macromaleta por los rayos X esos del equipaje de mano fue un episodio digno de Mister Bean: conseguí levantarla empujando con los brazos, la barriga o cualquier parte de mi cuerpo que ofreciera algo de resistencia, pero la mala fortuna quiso que mi bolso se enganchase en una arista de la maleta. El maletón se introducía con la cinta mecánica, tirando del bolso, y el bolso tiraba de mi abrigo y mi abrigo tiraba de mí, obligándome a hacer un escorzo para quitármelo y no ser arrastrada hacia el interior. Están en el top ten de los 50 segundos más embarazosos de mi vida.

La puta puerta de embarque no estaba lejos: era la última. Cuando llegué, tenía sabor a óxido en la boca de correr arrastrando un puto baúl, y una azafata me sonrió ampliamente. Yo tenía las bolillas de los ojos completamente fuera de las cuencas y jadeaba, así que no pude corresponderle, sólo le dí mi billete. Ella me dijo "puede pasar". Y yo me quedé parada y de repente pensé con pavor... y le dije "¿Y mi maleta?". La tía se moría de la risa y me dijo "llévala hasta la puerta del avión, allí la recogerán".


Caso 2: Perlita de Huelga quiere estrangular a Gato

Sí, Perlita se ofreció a llevarme al aeropuerto. Gato se las había visto y deseado para salir del trabajo pronto, y luego el aparcamiento fue tan jodido ese día que tuvo que meterse en un parking cercano.

No había hecho la maleta. No se había duchado. Perlita no estaba en casa.

Calma.

Primero maleta. La maleta peor planificada de mi vida, hizo frío y no llevaba una puta chaqueta medio en condiciones. Buena excusa para visitar un H&M en destino, por otra parte. Ducha. Las cosas que uso tras la ducha, a la maleta. Así, al montón. Le pondré una toalla por encima, para cubrir, ato las correas, y así no se bambolearán tanto los trastos...

Llega Perlita.

- ¿A qué hora cierra facturación?

- A las X.

- Ah, a las X. ¿¿¿A las X??? ¿¿¿Me quieres decir qué coño hacemos aquí???

Por el camino, Perli murmuraba "Así no, así no". Y un gato conducía y pensaba "que sea lo que dios quiera". Y de repente el horizonte se tiñe de rojo. El rojo de las luces de freno. Atasco. Un accidente. Ahí, un gato pensó "esta vez lo has perdido".

Pues llegó un minuto tarde al cierre de facturación de Easyjet. La chica cerraba el vuelo y cuando llegamos corriendo y contando que nos habíamos encontrado un accidente me dejó facturar. Cuando nos hubimos alejado dos metros del mostrador, contestó a tres viajeros "el vuelo a Londres está cerrado". Perlita no me estranguló.


Caso 3: La increíble odisea de Charles de Gaulle.

Vuelta de París. Salimos con algo menos de dos horas del apartamento de Montmartre. Caminamos hasta Gare du Nord y vamos a comprar mi billete de tren al aeropuerto. Todo está señalizado como el culo, y al final resulta que no podemos comprar el billete en máquina y tenemos que hacer una cola cojonuda. Sudo mientras veo la tranquilidad de la peña comprando, consultando mariconadas... Mi pequeño psicópata interior murmura "compra y vete, compra y vete, compra y vete".

No hay escaleras mecánicas en casi ninguna parada de metro de París: las maletas se llevan a peso siempre, con un riesgo de hostia importante. Y cuando el tren llega no está petado. Es algo peor, indescriptible: 45º, 200% de humedad humana. Tengo que empujar para colar mi maleta y no quedarme fuera. Luego descubro que no importaba que yo empujase pensando que no habría más espacio. Se subieron tantos detrás de mí que me quedé en la mitad del vagón. Cuando todo tu cuerpo está rodeado y aplastado por otros cuerpos sudorosos, que un francés desconocido trate de palpar la consistencia de tu culo simulando que las apreturas le obligan... no importa. Porque en ese momento, lo más importante es constatar que la próxima parada es la que debe ser, y que estoy camino de Charles de Gaulle, y no de el otro aeropuerto. Miro con ansiedad los esquemas de linea y con mucha dificultad consigo desincrustar mi abanico del fondo de mi bolso y sacarlo como una daga. Cuando lo abro y me hago aire, medio vagón me mira flipadísimo. La envidia, que es mala.

La próxima parada es la correcta. Bien, fase uno superada. El tren va tan cargado que tiene que ir lento, si no, descarrilaremos. Así que la hora del vuelo empieza a aproximarse más de lo adecuado. Un tío empieza a hablarme en frances.

- Ye ne parglé frgansé. Yo no compro pan.

- English?

- More or less...

- The Charles de Gaulle Airport has two terminals, Do you know where must we go?

- ¿¿Eng??¿¿ Two Terminals??

Miro el puto esquema. Deben estar a bien lejos, porque cada terminal tiene parada distinta. Ohcielosohdiosmío. Vale, bajo en la uno y si no es, voy a la dos. No, llamo a Air Europa, con llamada internacional que me está costando un huevo y medio para oir durante diez minutos la puta música y "nuestras líneas están ocupadas. Le rogamos que continúe esperando". Cuelgo. En un minuto vuelvo a llamar y comprendo que no voy a tener respuesta a tiempo; es mi destino, es así. Cuelgo de nuevo.

Por fin, cuarenta y tantos minutos después de entrar en ese tren (al menos un cuarto de hora más de lo que nos habían dicho), salgo en la terminal 1. Aquello es como una parada de metro en ninguna parte. No veo ni mostradores de facturación, ni peña de aeropuerto, ni hostias. Hay una cabina de información VACÍA. Corro hacia un lado, donde se ve otro edificio. No, no es por aquí. Voy hacia el otro lado, nada. Casi me choco con un gordo plantado en medio. Está parado porque mira cuatro pantallitas tipo radiola de los años 60. Joder, departures, código de vuelo, 19:00 horas Barcelona, MIERDA, TERMINAL 2. Mira que lo sabía.

Miro a mi alrededor. Dónde hay una puta parada de taxis. No se ve nada. No es un puto aeropuerto, es una pantalla de Matrix. Todo es falso. Ésto no me está pasando. ¡¡LLAVE!! Hay un tío con chaleco reflectante y walkie.

- Jelou excuse muá, a taxis stop pliiiiissss???

Como no sé frances no os puedo decir lo que me dijo, pero yo entendí algo así como "da la vuelta pardilla, que está por ahí enfrente".

- Merssiiiií!!! - maulló un gato mientras corría con la maleta.

Cuando salgo, los taxistas parecen pelearse por no llevarme. Cuando digo "to the terminal two, please" se miran y discuten. Al final le toca a un negro canoso que me coge con desgana. Desde el asiento de atrás jadeo "I jaf tu gou tu de términal tú, aim lusing mai flai!! "

Faltan menos de treinta y cinco minutos y el tipo me pregunta

- Ten iuros?

- Ein??

- Yu jaf ten iuros??

- Of cors que tengo ten euros, coño, llévame ya que pierdo el avión.- y le saco el billete.

En la terminal two F no hay mostradores de Air Europa. En vano la recorro de punta a punta: todo es Air France. Varios mostradores 1, 2 y 3. Me acerco a una chica.

- Excuse muá, I jaf to flai tu Barselona at seven.

- To the number 1

- Thank you.


Voy a los guan.

- Jelou, I jaf tu...

- Where are you going?

- Tu Barselona

- Numbers two or three.

- Am, vale. Zenkiu.


Venía del dos... así que pruebo en el tres.

- Excuse muá, sorry, ai jaf to...

- Your flying ticket?

- I have no ticket, I have my code.

- We can't, you have to go to the ones.

- I come from the ones.

- If you don't give me your flying ticket, you can't here.

La peor batalla de inglés macarrónico de la historia del hombre.

- Zenkiu maldita zorra.



Volví a la primera que me reenvió. Me puse delante de ella. Quedaban veinte minutos para la hora D. Los ojos se me humedecieron y le dije:

- They told me to come back here another time and... ¡¡AIM LUSING MAI FLAI!!

Abrió la puta barrera, me llevó a un mostrador vacío y me sacó los dos billetes (París- Barcelona- Palma) y me facturó la maleta exactamente en un minuto y medio. Joder, qué cabronas, ya podrían haberme ayudado antes...

Y llega el puto control de líquidos y metales. Una chica me pide el billete. Aún llevo los dos en la mano. Mira el de arriba y me deja pasar. Me agarra de repente el brazo y me dice:

- Two people??

- ¿Eh...? Ah! No, two flights

La gente es inutil. Líquidos no. Ni botellas, ni cremas, ni nada. Por si acaso ellos lo intentan. Metales no. Hay que quitarse el peluco, soltar el móvil, las llaves. Como siempre, vamos. Pues nada. Cada gilipollas tiene que hacer sonar el puto detector quince veces. Así que espero casi toda la cola, pero a ocho minutos de la hora D me quedan cinco en la cola... y los salto: "sorry sorry sorry, aim lusin mai flai!"

Llegué a Palma. Con retraso, por Barcelona. Mi maleta continúa haciendo turismo desde el lunes, pero espero que vuelva a mis brazos algún día. La próxima vez me facturo a mí misma en un portagatos de ésos...

10 comentarios:

YAIZA dijo...

Dios, que estres. Yo tengo una historia parecida en la que llegué a 5 minutos de la salida del vuelo y me ha servido para que las veces siguientes haya llegado al aeropuerto, de la ciudad que sea con casi hora y media de antelación.
Suerte y que aparezca la maleta.

perlitadehuelga dijo...

La maleta ha aparecido. Llevaba dentro unos bombones para la Perli justo el día que ase pone a dieta. ¡Es más mona la caja!

Pero te lo repito, Gato: yo no viajo contigo.

Es que no puedo.

somos incompatibles aéreamente hablando.

que soy de las que salen de casa tres horas antes!!!!!


p.D. Y lo que dijiste el día que te llevé fue: Tranquila, sólo quedan 20 minutos... para que cierren la facturación.
Mientras te secabas.
tócate.

Gato dijo...

Gracias Yaiza, ha aparecido. Yo creo que va a ser hora de ir escarmentando.

Perlita... es la única vez que me has pedido que acelerara en el coche. Y me dijiste con voz de posesa "¡¡PÍSALE!!". Con lo bien que te lo tuviste que pasar...

querida_enemiga dijo...

Qué terror. Yo soy de las que salen de casa con mucha antelación para cualquier cosa. Así que leer tu post me ha dado dolor de barriga.

Jezabel dijo...

Es ceirto, eha sido como una de esas pelis que ves y te vas angustiando, angustiando, le gritas a la chica en camisón: "¡está detrás de tí!", y todo eso...

Té la mà Maria - Reus dijo...

que buen relato, gracias

7 de julio san fermin
estamos en contra del encierro de los animales, por tanto se tendria que prohibir el hacer corre a los mozos

saludos desde Reus Catalunya

Anónimo dijo...

Gato, esto sí que es vivir la vida al límite, carpe diem y lo demás tonería

Miss Chain

Anómalo dijo...

Me gusta el título.

(Y, para que conste: también el resto, que me he leído).

poo dijo...

"Transportín", se llama "transportín".
:P

E. Martin dijo...

Pues a mí una vez se me escapó un enlace entre vuelos del Orly y el DeGaulle por culpa de un retraso de Air France y me atendieron perfectamente y me pagaron 24 horas de estancia hasta el siguiente vuelo.

(pero para ser fiel a la verdad y tumbar esa imagen de hombre de negocios internacional que acabo de dar debería añadir que es la única vez que he pisado París y que la torre Eiffel no la vi ni de lejos)