martes, 2 de mayo de 2006

Akira vacaburra

Jueves 22:43 PM

"¡¡J,Hay que poner a dieta a la gata!! ¡Que va a reventá como un triquitraque de gorda que se está poniendo!"

Akira -ya sé que es nombre de hombre...- es una gata muy especial. Tiene necesidades psicológicas que no tiene cualquier gato. Escarba y se caga en el jardín. Pero sólo si hay fresias o cesped plantado. Si vé que no hay nada que destrozar, no se molesta. A veces se caga fuera de su caja justo cuando yo llego. Para llamarme la atención. Y padece de ansiedad. Es una osa. Después de vagabundear por las casas del vecindario, viene muerta de ganas de merendar y come con tanta ansia que luego vomita de hartura.

Pero ha pasado el tiempo y ya ha aprendido a controlarse un poco, así que ha empezado a comer un poco cuarenta veces al día. Así engorda y no vomita. Mi gata tiene sobreingesta compulsiva. Siempre se deja las piezas verdes de su comida, las que llevan fibra. Así que de especial K ni hablamos.

Viernes, 22:43 PM

"Joder Akira, si es que te estás poniendo tremenda... Ya, ni saltas a los otros patios, so perra. Mira, mira qué barriga, dura como una pel....- palpo su barriga, y trato de desenterrar de pelos un poco para ver que se le han puesto las tetillas rosas- ¡¡J!! ¡¡que vamos a ser abuelos, que esta vez no es de comer, ésta está preñada!! " Será su primera camada.

Akira es negra, de pelo largo, suave y preciosa. Se admiten candidatos a la adopción de sus hijos.

3 comentarios:

Misia dijo...

Gogo, el gato de un conocido, pesa 14 kilos. Es esférico y si se sube al sillón (que casi hay que subirle con grúa) rebosa por un lado. Más que un gato es, es... un gato metido dentro de otro gato, dentro de otro gato... son las muñecas matrioshkas hechas gato, porque es imposible que sea un solo ser.

Mary Chirla dijo...

Pues me has quitado un susto de encima¡¡¡ Pensaba que tu gata era bulímica o por lo menos una wannabe, pero no¡¡, se introduce en el mundo de la maternidad¡¡ Eso sí es glamour y no lo de la nena de Tom Cruise

Gato dijo...

Jajajaj! Un poco bulímica sí que es, Mary Chirla, pero ahora la pobre tenía razón.
Misia, a partir de 14 kilos deberíamos dejar de hablar de gato para hablar de tigre... El gato de un amigo era como Gogo, y cuando jugaba con él, parecía que había soñado con Freddy Crueger.